La fuerza de los hábitos

En consulta con mucha frecuencia me encuentro con la misma situación. Abordamos el paciente y yo un problema muy habitual: el riesgo cardiovascular. Todas aquellos cosas que podemos cambiar en el día a día y que podría disminuir el riesgo de sufrir un evento cardiovascular como lo son el infarto de miocardio o el ictus entre otros. El mensaje que decimos los médicos es por todos conocido: abandona el consumo de tabaco, haz deporte, come mejor. Así, casi parece que uno predica en el desierto y dice lo mismo que ya estamos cansados de oír.

Sin embargo, el otro día hablando con un paciente, intenté cambiar la forma de mirar esta situación. A mi me gusta mucho practicar deporte, me ayuda a equilibrar mi día a día y. me enseña muchas cosas. Le dije a mi paciente que no somos conscientes de la fuerza de los hábitos y costumbres. ¿llevas fumando 15 años? ¿Has pensado a donde te llevaría eso mismo si lo aplicaremos con el mismo tesón? Le dije que si tocar el piano durante 15 años, seria pianista. Si hoy empieza a estudiar inglés, en 15 años seria bilingüe. Si decidiera entrenar durante 15 años cualquier disciplina deportiva, alcanzaría un nivel alto.

Mi paciente se sorprendió, nunca lo había pensado así. Supongo que todos damos la importancia relativa a las cosas, especialmente en cada momento de la vida, y muchas veces ni siquiera somos conscientes de lo que suponen nuestras costumbres en términos de tiempo o inversion. Una estrategia muy habitual para abordar el consumo de tabaco, suele ser dejar una hucha y meter el dinero que habrías gastado para comprar tabaco. La cantidad de dinero ahorrado suele sorprender.

Por tanto, más que un esfuerzo heroico y titánico por perder peso o abandonar una costumbre perniciosa para nuestra salud, quizás la pregunta es ¿qué puedo cambiar en mi vida para generar un nuevo hábito?

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