La desaparición del médico clásico

El avance de la medicina

La Medicina no es estática, está en continuo movimiento. Así ha sido y así seguirá siendo, es un viaje emocionante del conocimiento en una carrera imposible por la salud y contra la enfermedad, bendita derrota. Uno esperaría que ese viaje siempre fuera hacia delante, y es difícil argumentar en este caso que no lo sea, pero a veces echo de menos al médico clásico. Creo que poco a poco han ido desapareciendo una estirpe de médicos, y con ellos, una forma de ver la Medicina.

El médico clásico 

¿Qué es para mí el médico clásico? Aquel que, como en las pinturas clásicas, se sienta a la cabecera del enfermo, cogiendo quizás su mano o reflexionando sobre lo que ocurre, preocupado por averiguar la solución al caso.

Comprometido con el caso, seguidor de una manera de entender el Medicina a través del método clínico y del análisis certero y la observación, un poco a la manera de Sherlock Holmes (Conan Doyle, su creador, era médico y el personaje está inspirado en un cirujano que le impresionó). Un médico que usa la historia clínica como su herramienta más preciada, faro en la oscuridad de la incertidumbre.

No es que este médico no usara las herramientas que en su época tenía a su alcance, pero respetaba mucho más los códigos frente al sistema. Quizás este tipo de médico fue víctima de sus propios anhelos, sepultado por la enormidad de la palabra vocación y de la manipulación a la que bajo el yugo de esta palabra fue sometido.

 

El médico moderno

El médico moderno será mejor, supongo. O no, no lo sé. Veo a un médico mucho más basado en las pruebas complementarias y en los estudios adicionales, arsenal diagnóstico ingente y poderoso. Podemos ver al paciente por fuera y por dentro con multitud de herramientas. También aprecio un compromiso mayor con el sistema en comparación con el paciente. Así, pasamos ahora mucho más tiempo a la cabecera del escritorio aporreando teclas en el ordenador que a la cabecera el paciente, y tras multitud de informes, el sistema puede estar contento de que el médico ha rellenado todos los informes y solicitudes.  Ha dado todas las altas que tenía que dar, y las salas están con el nivel de ocupación esperado, como si esto fuera una meta en sí mismo.

El método clínico

Aunque salgan muchos avances -en la era de la IA nos quedan cosas increíbles por descubrir en la Medicina- creo que la respuesta está en aquello que es imperecedero y que nos emparenta a todos los médicos, los de antes y los de ahora: el método clínico. Esta forma de aproximarse al doliente, a la salud y a la enfermedad es la que ha demostrado a lo largo de siglos su valía en multitud de escenarios, y que por más avances que atestiguemos, nunca perderá su valor, pues es el eje central de nuestro oficio

La tecnología seguirá cambiando la Medicina, pero el método clínico seguirá siendo nuestro idioma común. Si lo olvidamos, corremos el riesgo de convertirnos en técnicos brillantes pero médicos mediocres. Y la Medicina, como arte y ciencia, no se merece eso

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Jauhar S. The demise of the physical exam. N Engl J Med. 2006 Feb 9;354(6):548-51. doi: 10.1056/NEJMp068013. PMID: 16467540.

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  • Berezutsky V. Clinical reasoning: Sherlock Holmes or Dr. Joseph Bell. Med Teach. 2023 Jan;45(1):114. doi: 10.1080/0142159X.2022.2044460. Epub 2022 Mar 2. PMID: 35234567..

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